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Aplicación médica de terapia neural con anestésico local

Terapia neural y tratamiento de los llamados campos de interferencia

La terapia neural utiliza pequeñas infiltraciones de un anestésico local, habitualmente procaína o lidocaína. Se aplica sobre todo con la intención de modular el dolor local o regional. La respuesta varía entre pacientes y no debe presentarse como una cura garantizada.

Tratamiento segmentario

Tras la exploración se pueden infiltrar puntos dolorosos, cicatrices o estructuras superficiales de una región concreta. El anestésico bloquea temporalmente la transmisión nerviosa y la punción puede modificar la sensibilidad local. La evidencia depende de la indicación y sigue siendo limitada para muchas aplicaciones.

¿Qué es un «campo de interferencia»?

La terapia neural emplea este término para describir una zona que supuestamente mantiene síntomas a distancia a través del sistema nervioso autónomo. Es una hipótesis de la medicina complementaria; no existe una prueba validada que permita identificar estos campos con certeza. Tampoco debe atribuirse de forma automática una enfermedad crónica a una cicatriz, una amígdala o un diente endodonciado.

Una mejoría breve después de una infiltración puede ayudar a decidir si merece la pena continuar, pero no demuestra una relación causal ni reemplaza el diagnóstico convencional.

Riesgos y contraindicaciones

Los efectos adversos más habituales son dolor transitorio, hematoma o mareo. De forma infrecuente pueden aparecer infección, lesión vascular o nerviosa, reacción alérgica o toxicidad sistémica del anestésico. Antes de tratar deben revisarse alergias, embarazo, infecciones, trastornos de coagulación y medicación anticoagulante.

Por ello, la indicación se establece de manera individual, con consentimiento informado y como parte de un plan que también contemple tratamientos con eficacia demostrada.

27 de enero de 2022