El hígado es uno de los principales órganos en los que se acumula hierro en la hemocromatosis. Reducir esa carga a tiempo disminuye el riesgo de fibrosis, cirrosis y cáncer hepático.
La flebotomía periódica es el tratamiento estándar. En pacientes seleccionados puede utilizarse eritrocitaféresis. Las llamadas «curas detox» no eliminan el hierro almacenado y no sustituyen estos procedimientos.
Los análisis hepáticos, la ferritina y, cuando está indicado, la resonancia o la elastografía ayudan a valorar la sobrecarga y la fibrosis. Si ya existe cirrosis, es necesario un seguimiento específico para detectar precozmente un carcinoma hepatocelular.
El hígado posee una notable capacidad de recuperación, especialmente cuando el tratamiento comienza antes de que se produzca una cirrosis avanzada. Puede consultar más información en nuestra sección de tratamiento de la hemocromatosis.
18 de noviembre de 2020