El vínculo, la cercanía física, una comunicación afectuosa y una respuesta sensible a las necesidades del bebé contribuyen a un entorno seguro para su desarrollo.
La Dra. Schleicher-Brückl y Abbas Schirmohammadi tratan estos temas en un artículo publicado en la edición de septiembre de la revista Pulsar. El texto explica cómo el contacto, las palabras positivas y la estabilidad cotidiana pueden acompañar el desarrollo temprano.
Leer el artículo en alemán (PDF)11 de septiembre de 2018