Los anticuerpos antiespermatozoides son inmunoglobulinas dirigidas contra estructuras del espermatozoide. Pueden detectarse en hombres y, con menor frecuencia o relevancia clínica, en el aparato reproductor femenino.
Pueden reducir la movilidad, favorecer la aglutinación o dificultar la unión del espermatozoide al óvulo. Entre los posibles factores asociados figuran traumatismos, inflamaciones, cirugía u obstrucciones del aparato reproductor, aunque a veces no se identifica una causa.
Los anticuerpos presentes en el moco cervical podrían dificultar el avance de los espermatozoides. Sin embargo, un resultado positivo en sangre no basta para atribuirles la infertilidad y su utilidad diagnóstica es limitada.
En el varón se utilizan pruebas directas en el semen, como la prueba MAR o la prueba con microesferas inmunológicas. Los resultados deben interpretarse junto con el seminograma, la historia clínica y la evaluación de ambos miembros de la pareja.
El enfoque depende de la gravedad y de los demás hallazgos. Puede incluir el tratamiento de una causa subyacente, técnicas de preparación seminal, inseminación intrauterina o fecundación in vitro con ICSI. Los tratamientos inmunosupresores no se recomiendan de forma rutinaria debido a sus riesgos y a la incertidumbre sobre su beneficio.
Encontrará más información general en el blog de fertilidad de la Dra. Schleicher-Brückl.
23 de septiembre de 2020