Tras suspender la píldora anticonceptiva, la ovulación puede reaparecer rápidamente, incluso antes de la primera menstruación. En otras personas el ciclo tarda varias semanas o algunos meses en regularizarse.
Durante la adaptación pueden observarse ciclos irregulares, acné, cambios en el sangrado, cefaleas o variaciones del estado de ánimo. El llamado «síndrome post-píldora» no es un diagnóstico médico reconocido; los síntomas deben valorarse de forma individual y pueden deberse a una afección que la píldora mantenía oculta, como el síndrome de ovario poliquístico.
Una alimentación equilibrada, actividad física, evitar tabaco y alcohol, y tomar ácido fólico antes del embarazo son medidas útiles. Los preparados de plantas o suplementos no deben utilizarse para «regular las hormonas» sin indicación, ya que también pueden producir efectos adversos e interacciones.
Una evaluación ginecológica permite revisar el ciclo, descartar otras causas y orientar el momento adecuado para un estudio de fertilidad.
9 de septiembre de 2020