El término burnout describe un agotamiento relacionado con el trabajo que puede afectar al bienestar físico, emocional y social. Dado que sus manifestaciones se parecen a las de otras enfermedades, el primer paso no es autodiagnosticarse, sino solicitar una valoración profesional.
La consulta permite revisar la situación laboral y personal, y descartar causas como anemia, trastornos tiroideos, alteraciones del sueño, infecciones u otras enfermedades. También es importante valorar una posible depresión o un trastorno de ansiedad.
No existe una terapia única. Según la situación pueden ser útiles la psicoterapia, el asesoramiento laboral, las técnicas de relajación y cambios concretos en la organización cotidiana. La medicación no trata el burnout en sí, pero puede estar indicada si existe otra enfermedad asociada.
La recuperación requiere tiempo y seguimiento. Si los síntomas empeoran o aparecen pensamientos de hacerse daño, busque ayuda urgente llamando al 112 o contactando con un servicio de atención en crisis.
22 de octubre de 2019