Las alergias pueden afectar de forma importante al sueño, el rendimiento y la vida cotidiana. Un tratamiento eficaz comienza por identificar el desencadenante y valorar la intensidad real de la reacción.
La historia clínica y las pruebas seleccionadas por alergología permiten diferenciar una alergia de otras causas y relacionar los resultados con los síntomas.
Las medidas dependen del desencadenante: consultar los niveles de polen, ventilar en los horarios adecuados, utilizar fundas antiácaros, revisar los ingredientes de los alimentos o evitar una sustancia de contacto concreta. El objetivo es reducir la exposición sin imponer restricciones innecesarias.
Los antihistamínicos, colirios, aerosoles nasales, tratamientos cutáneos o inhaladores pueden aliviar las molestias. Deben elegirse según el tipo de alergia y las características personales.
En casos seleccionados, la inmunoterapia específica con alérgenos puede modificar la evolución de la enfermedad. Se utiliza, por ejemplo, en algunas alergias al polen, a los ácaros y al veneno de insectos, siempre tras una evaluación especializada.
Si existe riesgo de anafilaxia, es imprescindible contar con un plan de emergencia y llevar la medicación prescrita. La dificultad respiratoria, la hinchazón de la lengua o la garganta, el mareo intenso o el colapso requieren llamar inmediatamente al 112.
En nuestra consulta elaboramos un plan individual y revisamos su eficacia en el seguimiento. Si desea una valoración, puede solicitar una cita.
18 de marzo de 2019