Las alergias se encuentran entre las enfermedades crónicas más frecuentes. Pueden existir desde la infancia o aparecer en cualquier etapa de la vida. Para tratarlas correctamente es necesario distinguirlas de otras afecciones e identificar, siempre que sea posible, el alérgeno responsable.
Es una reacción de hipersensibilidad del sistema inmunitario frente a una sustancia normalmente inocua. Entre los alérgenos habituales están el polen, los ácaros del polvo, los mohos, determinados alimentos, el pelo de animales, los venenos de insectos y algunas sustancias de contacto.
El momento y el contexto en que aparecen las molestias ofrecen pistas importantes. Por ejemplo, los síntomas pueden comenzar tras el contacto con un animal, durante la temporada de polen o después de consumir un alimento concreto. No obstante, una valoración médica es esencial, ya que otras enfermedades pueden producir manifestaciones similares.
La elección de las pruebas depende de la historia clínica, los síntomas y el tipo de alergia sospechada. Entre los procedimientos más utilizados se encuentran:
Ninguna prueba debe interpretarse de forma aislada. El diagnóstico surge de relacionar los resultados con la historia clínica y los síntomas de cada persona.
7 de septiembre de 2022